Bandoleros: El Tempranillo

Muchas de las antiguas Casas Rurales de la Sierra de Grazalema dieron cobijo a famosos bandoleros como José Ulloa “El Tragabuches” o José María “El Tempranillo” durante el s. XIX, y que tantas historias nos han legado.

Un de ellas cuenta que “El Tempranillo”, aparte de sus asaltos y delitos, se demostró que no era perverso ni asesino despiadado, como otros bandoleros conocidos. Por ejemplo, trataba muy bien a las damas a las que robaba. Cuando asaltaba a un carruaje era el primero en ayudarlas a bajar ofreciendo su brazo, luego se las llevaba a la sombra y les iba quitando las joyas mientras decía: Una mano tan bella no necesita estas alhajas, y las damas suspiraban por él.

Se casó con una joven y bella gaditana. Ella quedó embarazada y estaba a punto de parir en un cortijo de Grazalema, cuando los migueletes rodearon el cortijo y atacaron a la casa donde estaban el bandolero y su mujer. “El Tempranillo” respondió al ataque y los soldados del Rey no se atrevían a asaltar la casa por miedo a que hubiera más bandoleros. En medio de tantos disparos y pánico, María, muy nerviosa, murió en el parto y el niño recién nacido a duras penas sobrevivió. Viendo esta situación, “el Tempranillo” actuó con rapidez, atándose el cuerpo de su amada muerta a la espalda, a su hijo en la faja y salió al galope del cortijo montado en su caballo en medio de los disparos de los migueletes sin resultar ni siquiera herido. Al día siguiente entregó el cadáver de María a la familia de ésta y el 10 de enero fue a bautizar a su hijo en la iglesia de Grazalema. Cuando llegó aquí la gente estaba asustada por una posible represalia del bandolero, pero “el Tempranillo” no hizo nada y nadie llamó a las autoridades, respetando así su dolor. (Wikipedia)

Las Casas Rurales de la Sierra de Grazalema están cargadas de historia, repartidas por todo el Parque Natural. Ambiente rústico, decoración rural, sabor a tradición. Fincas, ranchos, molinos, cortijos antiguos, caserones de pueblo, con patios de paredes blancas salpicadas por “macetas” de vivos colores. Gitanillas, azucenas, pensamientros, geranios, rosales, claveles. Y un limonero en el centro para dar sombra y fresco en los soleados días del verano andaluz. Historias y aventuras que podemos revivir en las Casas Rurales por toda la sierra gaditana.

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